"A veces la vida propia es un país extranjero habitado por estados sucesivos de un yo ornamental e inestable que añora el entusiasmo sin cautela por la vida misma y su corriente perpetua. Otras veces desde muy adentro percibimos que lo que nos hace hombres es lo mismo que nos hace sufrir y que el sentido común y el "esfuerzo hábilmente dirigido" permiten la felicidad, "la ligereza de llevar una carga", el contacto párvulo con los emblemas de la existencia".
Comentario a La conquista de la felicidad, de Bertrand Russell en la página de Fnac.es